Kristen Kelly conoció a Casey una lluviosa noche de diciembre del año 2007. El delgado y traumatizado perro vagaba por una ladera de la zona rural del Condado de Jackson (Oklahoma) sin dejar que nadie se acercara a él.
Kelly, al día siguiente, armada con alimentos, decidió ir a buscar al perro y capturarlo. Cuando lo encontró tenía un moratón en forma de bota en su abdomen y síntomas de dolor, seguramente de una paliza. Kelly lo llevó a su casa, lo limpió y le dejó tiempo para que se recuperase.
Cuando Oleta, la abuela de Kristen, se enteró del rescate, le preguntó si podía quedarse con el perro en su casa. Al principio pensó que la anciana no podría hacerse cargo del enérgico perro, pero finalmente aceptó. El perro se instaló en casa de Oleta, adaptándose muy bien como si siempre hubiera vivido allí.











